Para la “escucha” el silencio, el vacío. Vivir el momento presente, cada momento como algo nuevo…….

Extraído de Musubi Aikido Granada

“Si no te has unido al verdadero vacío, no sabes lo que es el arte de la paz”
” El Arte de la Paz funciona dondequiera en la tierra, en regiones que van desde el espacio vasto e infinito hasta las más diminutas plantas y animales. La fuerza de la vida es toda penetrante y su pujanza es ilimitable. El Arte de la Paz nos capacita a percibir y a conectarnos con esa tremenda reserva de energía universal”
” Estudia como las aguas fluyen en la corrientes del valle, suave y libremente entre las rocas. También aprende de los libros sagrados y las personas sabias. Todo, -incluso las montaña, los ríos y los árboles- debe ser tu maestro.”
” Las técnicas del camino del Arte de la Paz cambian constantemente; cada encuentro es único  y la respuesta apropiada debe emerger de una forma natural. Las técnicas de hoy serán diferentes a las de mañana.”

O Sensei Morihei Ueshiba.

 

Muchas veces en la práctica os hablo de Mushin, no-mente, de silencio, de estar en el presente, de actuar desde la “escucha” no desde nuestros pensamientos o juicios internos, pasar del silencio y la escucha al pensamiento y la acción, volviendo al silencio y a la escucha.

Siempre hablamos de que nuestra práctica se sustenta en una “profunda escucha” de uke , de nosotros mismos y de todo lo que nos rodea, siendo muy conscientes del encuentro, y a partir de este estado , generar un proceso adaptativo y creativo que disuelva el conflicto de una manera pacífica.

Aquí os dejo un fragmento de una entrevista a una persona muy interesante, Michael Roads.
Nos expresa perfectamente todas estas ideas en la respuesta a una pregunta, en relación a la experiencia que vivió estando varios años escuchando un río. Michael Roads lleva a cabo una profunda “escucha” y comunicación con la naturaleza.

 

Nacimiento del río Mundo – Ríopar (Albacete)

“Cuando escuchas te encuentras en el momento. Escuchar significa que vas a tu corazón dejas a un lado tus pensamientos. Pero muy pocas personas saben dejarlos de lado. Cuando escuchas te sitúas en el momento presente, que es donde está la vida, Dios, el amor, el gozo, la paz la libertad y la inteligencia consciente. El intelecto sin embargo nunca está en el momento, sino que está siempre pendiente del tiempo, pensando y hablándose así mismo, esto le saca del momento presente.
Pasaron seis años hasta que llegué al punto de escuchar sin pensamientos. La mayoría del tiempo escuchaba  el río físico  el gorgoteo  la corriente, los pájaros, la carretera en la distancia, etc. . Pero llega un momento en el que sigues escuchando todos estos sonidos mientras a su vez percibes un nivel de vida más profundo; la escucha te lleva más allá de lo físico a lo metafísico. Un día el río me dijo: ” ¿Me ves cada vez como nuevo?” Me sorprendí porque todos los días era el mismo río, pero al mismo tiempo me di cuenta de que fluía continuamente, así que no podía ser el mismo, sino que cambiaba a cada momento. La vida es también como un río que fluye constantemente; si nos quedamos estancados en una visión de la vida, dejamos de fluir con ella, mientras ella continúa su camino.

Decidí entonces practicar ver el río como algo nuevo a cada momento. También empecé a practicar con mis hijos: ¿podía verles como nuevos aunque siguieran siendo iguales que el día anterior?. Me di cuenta de que les veía como el día anterior, y que el día de hoy era el día de ayer repetido. Pasaron seis meses y seguí practicando el ver a las personas y las cosas como nuevas. Un día me levanté por la mañana y tuve una clara comprensión de que era mi yo de ayer el que veía la realidad de ayer. Si realmente quería ver lo nuevo a cada momento tenía que hacerlo desde lo nuevo en mí.
Asimismo, cuando miramos la naturaleza debemos  hacerlo con los ojos de lo nuevo que hay en nosotros en cada momento, y no con los ojos del intelecto, porque estos no nos llevan a ver lo que realmente hay, sino lo que el cerebro ha sido entrenado para ver. Creemos que lo  que el cerebro ve es tal como lo ve; sin embargo, eso que vemos es sólo una pequeña fracción de lo que realmente es.

Cuando por fin me relacioné con el río viéndolo como nuevo, ya no estaba fuera de mí, sino que pasó a fluir a través de mí, y yo era uno con él. A partir de ese momento el río se convirtió en mi maestro.”

 

Extraído de la revista “Athanor”, entrevista a Michael Roads “Hablar con la naturaleza”.