I Ai Do

I tiene el sentido de ser. AI el de unidad.
IAI es la realidad y el medio de alcanzarla.
El DO japonés es lo que conduce al hombre a esta realidad.
En cierto sentido, el IAIDO es SHIN JUTSU, el arte de controlar la mente.

Fue en China donde el arte del sable, apoyándose en la filosofía, toma una dimensión excepcional. Durante el período Heian (794-1191), la filosofía china fue introducida en Japón y la práctica de las artes marciales fue momentáneamente relegada, a excepción del arte del sable, que representaba un medio único de supervivencia en estos tiempos tumultuosos.

A finales del siglo XII se constituye una nueva clase de tendencia aristocrática, la de los samurais, que jugó un papel importante a lo largo de la historia nipona tanto en la vida social como en la política. El samurai seguía un código de vida ideal llamado BUSHIDO o camino del guerrero, que daba amplia acogida a las actividades artísticas (pintura, poesía), a la filosofía y a la práctica de las armas.

Durante los períodos Kamakura y Muromachi (1.190-1.570), el sable tomó un auge excepcional y fue venerado como símbolo de la virilidad, de la pureza y del valor de los samurais. Siendo indispensable para defender la vida, llegó a representar el alma del guerrero. Además, el sable fue incorporado a los ritos religiosos del Shinto y adquirió un lugar de honor en la vida del Estado. Pero habrá que esperar al período Muramachi (1.337-1.570) para que el sable, llamado katana en japonés se convierta en un arte de vivir y en un medio de elevación espiritual.

La vida de los jóvenes guerreros nacidos en familias de rango imperial estaba marcada por dos acontecimientos importantes:

“El primero era la ceremonia de iniciación durante la cual se le daba un primer sable, el mamori-katana que el pequeño llevaba hasta la edad de cinco años. La segunda ceremonia era el Genbuku que marcaba el comienzo de su vida adulta. Recibía entonces un sable verdadero y una armadura, después se le peinaba como a un adulto. Desde entonces debería especializarse en las funciones reservadas a su rango, pero sin dejar de lado jamás la práctica del sable definida por el código militar como “el alma del samurai”.


Iaido: El Arte de cortar el EGO de Michel Cocquet