¿Qué es lo que verdaderamente tienes? Defensa o espiritualismo

Por  Marcos Peña
Revista “El Budoka”

Para la mayoría de los practicantes de Aikido la cuestión de la autodefensa es un tema tabú. Cuando se les pregunta si el Aikido es una arte marcial para la defensa, la actitud que se suele adoptar se polariza en dos vertientes: 1) lo niegan o 2) consideran que es un arte superior y que solo contempla ese aspecto defensivo mínimamente, y a muy largo plazo.

Muchos aikidokas, por el mero hecho de hacer Aikido, están convencidos que este es un arte marcial que se haya en otro plano con respecto al resto de disciplinas marciales, y por ende, casi te puede transformar en un ser especial, en un ser que puede unirse con la energía del Cosmos, que te puede elevar a un Mundo etéreo, que lo puede llevar casi a otra dimensión….

Es necesario recordar a los lectores; que pueden contarse con los dedos de una mano, los practicantes de Aikido que han llegado a esa “unión” con el Universo. La mayoría de los practicantes han olvidado o desconocen, que O´Sensei creo también el Aikido como una herramienta de defensa. Esto es necesario que siempre se tenga en cuenta, pues sino, no se explicaría la existencia por una parte, del estudio profundo que el Gran Maestro hizo de las artes de lucha, dominando incluso algunas artes marciales chinas, y por otra parte, la cantidad de testimonios dejados y avalados por sus Ushi Deshis sobre el carácter y la personalidad marcial de Morihei, teniendo en cuenta además, la existencia de documentos gráficos, de entre los que yo destaco uno, en el que puede observarse a Ueshiba, ya anciano, dando clases a un grupo de soldados americanos haciendo técnicas, concretamente: Shiho Nage, ubicado en lo que parece un tejado. No creo que a este grupo les hablará mucho de los dioses Shinto.

De todas formas, hay que entender que el abordaje del aspecto defensivo, no tiene porque excluir el aspecto espiritual. No tiene y no debe. El arma más poderosa de un Bushi es su espíritu. Este debe ser el que le guíe y le marque el camino (Do). En definitiva, eso es Budo, un medio de perfeccionamiento interno a través de “técnicas de combate”.

La idea errónea de que el Aikido no es un método de defensa, o que no esta orientado hacia la defensa personal, muchos la sostienen, por lo que Ueshiba dejó escrito, o por como Ueshiba realizaba las técnicas con la edad de 82 años y ya enfermo de cáncer.

En mi opinión, creo que es de lógica entender que nadie, puede realizar las técnicas de la misma forma, con la misma potencia y contundencia, cuando se tiene 30 o 40 años a cuando se tiene 80 y se esta gravemente enfermo. “Aún así, O´Sensei nunca apartó el concepto de marcialidad de su entrenamiento”.

Tanto Suenaka Sensei como Saotome Sensei, comentan es sus respectivos libros lo enfadado que llegaba a ponerse si no se le atacaba de una forma contundente y real. De hecho comentan que decía: “¡qué? crees que este viejo no puede con ustedes!”. …Sin palabras.

Por eso, a veces me pregunto, qué será lo que algunos aikidokas tendrán en la cabeza. Muchas veces pensamos, que si aquellos que niegan al Aikido, la capacidad de ser un arte defensivo, serían capaces de decírselo a la cara a O´Sensei. Me imagino diciéndole: “Lo que usted creó no sirve!!, verdad Maestro…?, sería una situación digna de contemplar.

Ningún aikidoka se tendría que rasgar las vestiduras, por decir que el Aikido es “solo” un arte marcial para la defensa, ninguno!, ya sabemos que no solo es para eso, pero “Es” una disciplina de autoprotección.

El ataque real y sincero

Considero que no hay nada más poderoso, más asombroso y al mismo tiempo más bello que ver, que a un autentico practicante de Aikido siendo atacado, de una forma sincera y verdadera, y observar como ni siquiera le tocan. Sin embargo, lo que se ve en las exhibiciones y en cursos es todo lo contrario.

Me cuesta entender, el por qué en casi todas las demostraciones y exhibiciones de aikido que hemos visto, seminarios, clínicas o cursos, el uke o el atacante siempre tiene que atacar de una manera muy formal, artificiosa, y para nada real.

Si a Uke se le dice Yokomen Ushi, como forma de ataque, hay que entender que se trata de una forma de atacar en abstracto, una idea o un concepto relativo a un ataque oblicuo. No un ataque con el que nos vayamos a encontrar normalmente. Es decir, es necesario que de lo general vayamos a lo particular. Pero ¡¡¡hay de aquel que crea que por realizar una técnica en contra de Yokomen ushi podrá controlar cualquier clase de ataques que vengan en esa dirección!!!. En los cursos que impartimos por España, hemos podido observar en muchos practicantes, que por el mero hecho de decirle a Uke: “cierra la mano y pégale en la sien un golpe o pégale un gancho”, Tori se pone nervioso y ya no sabe responder. Nuestra respuesta en esos momentos es clara: “…tendrías que saber actuar pues es Yokomen Ushi” La respuesta que nos dan es siempre la misma: “Así yo no lo he hecho nunca”. Claro!!!, porque lo que has estado haciendo siempre es un golpe, que simula un corte, y que su finalidad es ser un instrumento de aprendizaje para un ataque más concreto y real, “ataque que nunca has practicado”.

Ahí radica el problema de la defensa en Aikido. La falta de versatilidad, realidad y sinceridad en los entrenamientos. Estoy cansado de escuchar, la base del aikido, el kihon es lo importante. Cuando les preguntamos a compañeros y senseis que nos enseñen lo avanzado, la imagen que muestran es, la misma técnica básica pero un poco más rápida, con menos control, más rocambolesca, más complicada; me meto por allí, agarro la mano por aquí. …Lo avanzado debe ser simple, efímero, tiene que ser bruma, viento, un gesto. Eso tiene que ser el Aikido, el Aikido avanzado.

¡¡Claro!! Que el Aikido, “Si” sirve para defenderse, lo que no sirve es el Aikido de algunos, y en vez de ser humildes, y decir lo mío no sirve, dicen: “el aikido no sirve para la defensa o eso que le he visto a esa “gente” no es Aikido…..”. Otra vez sin comentarios.

He visto muy buenos aikidokas, nada conocidos, hacer un Aikido contundente y realista, un Aikido con sentido, con cabeza.

Por eso, muchas veces a los compañeros que vienen a entrenar con nosotros les preguntamos: “¿Sabes lo que realmente tienes dentro?” ¿Sabes lo que realmente eres capaz de hacer? Nos hicimos esa pregunta hace tiempo, y cambiamos, o por lo menos, lo estamos intentado.

Los extremos

Últimamente, se ven artículos en páginas extranjeras, que llaman la atención sobre lo que esta pasando con el panorama actual del Aikido, pues cada vez se asemeja más a un baile que a un arte marcial, ¿Por qué esta sucediendo esto? ¿Por qué tenemos que asociar siempre defensa con brutalidad, con violencia?, ¿Por qué pasamos de un extremo a otro? Se puede y se debe entrenar la marcialidad sin ningún tipo brutalidad o extremismo.

Nuestro arte es una de las disciplinas marciales más asombrosas que existen. Goza de un refinamiento técnico y espiritual, que lo hacen único y original. Pero el practicante, el sensei debe llevar eso a la practica, a la vida real, a lo que ocurre fuera del Dojo, pues si no, no tendría sentido, pues lo que se estaría creando es “una realidad dentro del Dojo, que nada tiene que ver con lo que hay fuera”.

El aikidoka de años, tendría que decirles a sus alumnos o compañeros:” atácame!!, y tendría que tener la posibilidad de salir de los ataques. Ahí, es donde nosotros nos dirigimos, ese es el camino marcial que hemos elegido. El yokomen, shomen, kata dori,… son formas para aprender a atacar, que con el tiempo tienen que tender a desaparecer, e integrarse en un ataque real, tal y como sucede en la calle, si señores, sí, como ocurre en la calle, no pasa nada, no se va a desintegrar el Aikido por decir esto, ni es ninguna herejía.

Otra de las cuestiones que esta íntimamente relacionada con este tema, y tampoco esta exenta de problemas versa sobre la eficacia. Cuestión, que en nuestra opinión también se utiliza equivocadamente en otras disciplinas marciales. Desde nuestra perspectiva, un arte marcial eficaz, no es el que más daño hace.

Me explico, si le digo a alguien que agarre mi muñeca, y después hago como técnica los movimientos más antinaturales e ilógicos posibles, he tardado una eternidad en hacer la defensa, he expuesto multitud de huecos por donde el otro puede entrar a atacarme, si después de todo eso luxo al compañero hasta hacerle salir lagrimas, señores eso, eso precisamente, no es ni contundente, ni real, ni eficaz, eso solo es, daño gratuito, eso sí es brutalidad.

Y es brutalidad por varias razones, la primera, 1) porque en multitud de técnicas, tanto de Aikido como de otras artes marciales, utilizan lo que se denomina golpe de distracción, golpe que estamos buscando, y que todavía no hemos encontrado. Espero que alguien alguna vez me lo explique.

Desde nuestro punto de vista, consideramos que es muy improbable, el que una vez que ya has agarrado, des un puñetazo o una patada cuya finalidad sea “aflojar el agarre” o “distraer al compañero” para posibilitar la técnica, y que el agresor continúe, como si nada, agarrado a nosotros pero mas “flojito”, o vaya abrir un “hueco”, para que se nos faciliten las cosas. Si golpeamos soltará, y tendremos que seguir golpeando antes de que nos golpee él. Soltará porque es un acto reflejo, como cuando vas en moto y se te mete algo en el ojo, la reacción es llevarte la mano a la cara, a pesar de que podamos caernos al suelo. El hecho de entenderlo como algo real, solo denota que, gracias a Dios, nunca a tenido un conflicto de verdad, y si lo ha tenido lo habrá solucionado de otra forma pero de esa, NO! Por favor, pruébenlo en sus Dojos!!!! Hagan que les cojan por la solapa alguien que no sabe nada, nada de nada, o díganle que van a hacer otra cosa, y sin condicionamiento alguno, péguenle un puñetazo en la cara, o una patada en la espinilla, y luego intenten hacer alguna técnica a ver si continua agarrado pero mas “flojito”.

La segunda razón de porque algo eficaz no tiene porque ser sinónimo de daño, es, 2) porque el que ataca normalmente quiere que te salga la técnica y va a dejarte hacerla siempre y, por último, 3) porque es muy fácil, apretar muy fuerte y hacer mucho daño cuando el compañero ya esta luxado, y en una posición de desventaja.

Pero yo pregunto a los aikidokas más experimentados: ¿sería capaz de hacer lo mismo, con alguien que no se deja?, ¿con alguien que va por ti de verdad?, ¿con alguien que se resiste?, ¿con alguien que no te tiene respeto?, ¿con alguien que en el momento de agarrarte te tira una lluvia de puñetazos? Es fácil, hacer daño a alguien que se deja, eso no es eficacia.

Con esto, no quiero ni queremos convencer a nadie, y por supuesto no queremos que nadie se sienta ofendido, cada uno elige el camino que considera oportuno; por favor!!, solo deseamos invitar un poco a la reflexión, tenemos que entender que hay demasiadas cosas dadas por sentado, sin mucha lógica, no solo en Aikido sino también en otras artes, cosas que carecen de una base real, y que han sido transmitidas de generación en generación solo por respeto a la tradición, nada más.

La eficacia

La eficacia la entendemos nosotros, como movimiento, como sentido del momento justo y pertinente de la debilidad de uke, como acción que posibilita una respuesta segura. Puede surgir cuando alguien viene hacia ti, con Tsuki o con cualquier otro ataque o agarre, y de repente, de una forma casi imperceptible, te hallas colocado junto a él.

Movimiento, espacio y tiempo se han unido, y se han unido para aprovechar la puerta abierta que deja el atacante en su acción. No hay agarre, no hay golpe, no hay patada, no hay nada… y no lo hay porque le hemos “robado” su momento, le hemos robado su espacio, le hemos robado su intención, hemos asumido el control de la situación inmediatamente, mostrándole toda la debilidad de su ataque. Le hemos hecho creer. El atacante ha creído en su ataque, confiaba en él, estaba seguro que su ataque tendría éxito, desconocía que ahí es donde radicaba su error, es en ese momento donde ha entrado en juego nuestro entrenamiento, nuestro arsenal, nuestra energía, nuestra espada, nuestro momento.

Hace tiempo nos dijo un gran Maestro de Kenjutsu, “para ejecutar una técnica de Aikido, tienes solo un momento, solo uno, siéntelo y aprovéchalo, en caso contrario tendrás que cambiar inmediatamente de instrumentos defensivos”.

Para nosotros eso es eficacia, para mi eso es Aikido, sin otro adjetivo, solo Aikido.

La reflexión

El Karate utiliza las piernas y las manos como medios de defensas, el Kenpo los golpes en cadena, el Jujitsu el desequilibrio de la entrada y la absorción, el Tai Chi el juego de energías, el Aikido utiliza el vacío, el gesto, la circularidad, el control de la intención pura de atacar. Cada uno tiene su camino, pero todos van al mismo sitio, que nadie lo olvide.

Es por lo expuesto que invitamos a la reflexión, a la revolución, revolución que empieza y termina en uno mismo, siendo consciente de lo que cada uno es, como artista marcial, como Budoka, cuando todo lo artificioso ha desaparecido, se ha desprendido; y es en ese momento, en ese justo momento cuando debe surgir la pregunta…

¿Qué es lo que verdaderamente tienes?.

Sensei Marcos Peña
Revista “El Budoka”

“Si cierras la ventana a todos los errores,
también la verdad se quedará afuera.”