Aikido TU/e

Aikido en la TU/e

Por Jokin Segundo del dojo Kanazawa de Valladolid

Cuando les dije que me venía a los Países Bajos, mis compañeros del dojo Kanazawa me pidieron que “tomara notas”, para explicarles a mi regreso los detalles diferentes en las técnicas, y mi senpai me invitó a hacer una reseña para la web. El martes que viene tendré mi último entrenamiento en estas tierras, y como más vale tarde que nunca, aquí relato mis impresiones.

Mis impresiones no son mis notas. En estas últimas hay descripciones de técnicas, detalles de posturas, henka waza, etc. Sin embargo, quiero empezar mi reseña no en el tatami, sino en otro lugar, otra situación, que también “hace aikido”: la cena de fin de año del grupo de aikido de la Technische Universiteit Eindhoven (TU/e), en un restaurante italiano en Dommelstraat, cerca de la estación de tren. Allí, en dos grandes mesas del piso de arriba, se podía encontrar gente holandesa, sí, pero también un chico de hungría que hablaba español, una pareja de rumanos, un matrimonio entre un brasileño y una turca que se conocieron en Israel, un sonriente chico indonesio de traje y corbata… Y también, por supuesto, un doctorando español.

No se hablaba de aikido en esa cena, pero allí había aiki: unión, armonía y paz. Compartir buenos momentos en torno a una situación generada por el arte que para unos sólo será deporte, para otros una afición y para otros más un estudio que va mucho más allá. Y si bien puede haber armonía sin aikido, no puede haber aikido sin armonía. Esto que se sentía fuera del tatami también se podía sentir dentro. Aunque bien pudiera acabar la reseña simplemente con estas sensaciones, abundaré algo más en las clases que han originado mis notas.

El grupo de aikido de la Universidad Técnica de Eindhoven es un grupo amplio (más de treinta personas) y abierto, ya que la acividad no precisa de inscripción más allá de tener acceso a las instaciones deportivas. Hay cabida para cualquiera: gente que ha practicado aikido, judo, kobudo, koryus como Takeda Ryu, y gente que no ha hecho artes marciales nunca antes en su vida. Los principiantes abundan, como es lógico en un grupo de estas características, aunque hay un buen número de “hakamas” que les ayudan. Por mi parte, intenté transmitir las ideas básicas a los principiantes que se emparejaban conmigo, aprender cuando practicaba con hakamas, y alguna vez tomé ukemi del sensei en alguna explicación para la clase.

Hay dos días para las clases de aikido, de una hora y media cada uno, el martes y el jueves. Este último día se aprovecha a veces para hacer armas, ya que empieza a las 21:30 y acaba a las 23:00, una hora muy tardía para los estándares holandeses. El sensei, Ad van Dongen (http://www.aikidoschooloosterhout.nl/) es un 5º dan que sigue la línea de Tamura sensei y Sugano sensei, un tipo simpático y muy hábil, que entiende la naturaleza de su grupo en la TU/e. Las explicaciones suelen ser en inglés, dado el carácter internacional de los asistentes, permitiendo seguir la clase a los que de holandés sólo sabemos “ja” y “nee”. Este ambiente internacional deja una impresión de curso más que de clase, y alienta el compañerismo y el ambiente distendido, donde saber transmitir puede ser a veces más importante que saber hacer.

Las posiciones y los movimientos del cuerpo son el caballo de batalla de las clases, y el aikido que se practica se fija mucho en la entrada con el cuerpo, el movimiento hacia delante, la búsqueda del centro, etc. Las instalaciones son geniales, la sala de tatami es muy grande y el techo está muy alto. A pesar que hay una extraordinaria oferta deportiva, hay un nutrido grupo de practicantes de disciplinas marciales dentro de la Universidad (judo, kobudo, karate, taichi, kickboxing…, y obviamente aikido).

A pesar de haber entrenado sólo una docena de veces con este grupo, me llevo una muy buena sensación del grupo de personas que practican, de los entrenamientos y de lo que de ellos se deriva. Espero que me sigan llegando correos de la lista de aikido de la TU/e, nunca se sabe cuándo hay que volver a un sitio por otra temporada.

Por lo pronto, este martes es mi última clase. Pagaré yo las cervezas. Nobleza obliga.