HOJAS QUE CAEN, UN BROTE QUE SURJE

Hogen-san y Doko

PREGUNTAS A HÔGEN YAMAHATA

EXTRACTO DE SU LIBRO HOJAS QUE CAEN, UN BROTE QUE SURJE… ED. MTM. BARCELONA
“A veces, como consecuencia de un determinado encuentro vital, esta transformación o nuevo nacimiento libre de la construcción del ego puede inesperadamente acontecer. Sabemos de algunos casos de este tipo de emancipación como los que Victor Frankl recoge en su libro, El hombre en busca de sentido, que se refiere a la vida en los campos de concentración durante la II Guerra Mundial. Me conmovió e impresionó el hecho de que incluso en el más oscuro de los infiernos, donde millones de personas estaban muriendo, se abrieron algunas flores de loto de forma realmente inesperada. Una prisionera le dijo a Frankl:
“Cuando llevaba una vida diaria confortable y satisfecha con toda mi familia y mis hijos, nunca había sido consciente de esta paz profunda de Vida. Ahora, muriendo en medio de la inmundicia y la suciedad, vistiendo estos trapos, llena de vergüenza, ahora siento real y directamente el amor infinito de Dios. Es más, esas hojas que puedo ver a través de la ventana moviéndose en el árbol con el viento, me están diciendo la verdad última.” “¿Qué te están diciendo, amiga?” preguntó Frankl. “Simplemente me dicen: Esta es la única realidad y la felicidad y verdad auténticas. Nunca había comprendido esto mientras vivía confortablemente. Ahora he descubierto la auténtica vida, ahora”, contestó ella.
¿Qué significa esto?

Significa que nuestra estructura del ego puede transformarse profundamente o diluirse cuando de verdad nos damos cuenta de que semejante construcción es simplemente una ilusión que hemos creado tan perfectamente a través de nuestra obsesión intelectual habitual. Aunque la emancipación y superación de esta sólida estructura ilusoria es bastante rara, puede darse inesperadamente cuando llega el momento. Cuando el fruto del Yo está suficientemente maduro, caerá a tierra de forma natural. Este ejemplo sacado del infierno de un campo de concentración es sólo uno de los muchos casos reales. La vida de Jesús es otro típico ejemplo de esta misma verdad. El común denominador esencial en todos estos casos es que la vía natural hacia la no-ilusión, no-ego es la profundización y conciencia de nuestra naturaleza original. Cuando no estamos absortos en nuestra construcción intelectual, gracias a nuestra conciencia y comprensión profunda, la vida (Luz) original puede penetrar. En el momento en el que esta tendencia de construcción habitual cesa, el mundo se transforma completamente y se libera, no sólo en Buda, o en Cristo, sino también en todos nosotros, en las innumerables motas de polvo del universo entero. Así pues, para liberarnos de nuestro estado de ego, necesitamos ser profundamente conscientes de él y de su funcionamiento habitual dentro de nosotros.

Hogen Yamahata

Pregunta:
Ud. nos dice que, cuando estamos libres de condicionamientos y apegos, podemos hacer frente con espontaneidad a cada situación. Pero yo tengo una gran duda sobre esto. Tengo miedo de que pueda correr como un loco, de que pueda ser tan diferente del resto de la gente. Tengo miedo de ser tan libre, quizá porque nunca lo he experimentado.

Respuesta:

Oh, ¿nunca lo has experimentado? En ese caso ¿por qué tienes miedo de ello? Si te es desconocido, ¿por qué no puedes verlo como “desconocido para ti” tal y como es? No hay nada que temer. Todos nuestros miedos provienen de nuestro conocimiento a medias, de nuestra obscuridad a medias. Sucede lo mismo con la muerte; normalmente le tenemos miedo, a veces también yo, pero no sabemos nada de ella. Mucha gente cree que tememos a la muerte porque es desconocida, porque no la hemos experimentado. Pero, ¿estáis seguros de no haberla experimentado nunca?
Podemos encontrar la muerte, la muerte real, en nuestra vida cotidiana. Nunca está lejos de nosotros; de hecho, está todo el tiempo a nuestro lado. Por supuesto que no estoy hablando de la

muerte que nace de nuestra imaginación: vida y muerte están siempre juntas, no son dos cosas separadas. Aquí-Ahora, estamos siempre experimentando vida/muerte. Cuando estamos realmente libres de toda expectativa, apego y emoción, en un estado accidental de total cesación, entonces experimentamos la muerte auténtica, aquí, en este abismo. Pero mientras sigamos jugando con los juguetes de nuestros viejos hábitos, no podemos en manera alguna sumergirnos en la vida/muerte real.
De cualquier modo, cuando. dices “tengo miedo de que pueda correr como un loco…”, estás ya condicionado y sujeto por esta idea. Cuando estás realmente libre de condicionamientos y apegos

¿cómo puedes mantener ese temor de “tengo miedo de ser…”?”
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