¿Cómo se transmite? 1ª parte

Postura y actitud.

Postura

No existe un método único para todo el mundo por la sencilla razón de que no todo el mundo empieza en las mismas condiciones. Hay personas más rígidas, otras son más bien blandas, descoordinados, con problemas posturales, con inseguridad, ansiedad, también los hay con buenas condiciones atléticas pero con una gran inestabilidad emocional, otros vienen muy centrados pero con un condición física deficiente, hay lesiones crónicas, hay movimientos adquiridos en otras artes marciales, etc,etc. Cada
persona es un mundo por descubrir, cada uno tiene sus motivaciones para aprender Aikido y cada uno dispone de un tiempo limitado para dedicar a las clases.

El primer paso es “equilibrar” a cada persona, el que es muy rígido tendrá que estudiar el origen de su rigidez y empezar a compensarla, el que es blando deberá adquirir una “forma”, el que es muy nervioso empezará por aprender a respirar, el que es pasivo por naturaleza tendrá que abrirse y ser el primero en elegir compañero de práctica. Cada uno ha de compensar su tendencia actual y tratar de equilibrarla en un punto en el que se sienta a gusto. No existe una forma única, no se trata de convertirse en un clon del profesor, muy al contrario, el primer paso es reconocerse a uno mismo con suslimitaciones y tratar de potenciar sus cualidades.

Para lograr este primer paso, se empieza por el cuerpo, desplazamientos sencillos, rodar por el tatami, recibir las técnicas “controladamente”, al mismo tiempo, empezamos a trabajar con la actitud mediante los protocolos de comportamiento durante la clase (etiqueta).

Siguiendo con el cuerpo, rápidamente chocamos con la primera dificultad:..”dar el primer paso”…, parece sencillo cuando lo vemos y no nos terminamos de creer que sea tan complicado hacerlo, la primera reacción suele ser pensar que somos torpes y por eso no somos capaces de repetir movimientos tan fáciles como hacen el instructor o la mayoría de compañeros en clase. Es un error pensar así, es más aconsejable pensar que estamos haciendo un movimiento nuevo que no hemos hecho nunca hasta ahora y aunque parezca sencillo, es necesario repetirlo muchas veces antes de hacerlo sin pensar, además, a este primer paso le iremos añadiendo otros que se irán acumulando y multiplicarán las cosas de las que hemos de estar pendientes (manos, pies, cadera, mirada, dirección, ritmo, etc).
Es interesante recordar, que los mismos movimientos que cuestan tanto a los nuevos, son los que usan los más avanzados para practicar, eso significa que hay muchas cosas a trabajar en el mismo movimiento, a medida que lo hacemos mejor, más cosas descubrimos a pulir en el mismo gesto, de este modo, el progreso se va manifestando en cada etapa del aprendizaje como si fuera una espiral, que si bien nos parece volver al mismo punto, siempre lo hacemos un poco más arriba que la última vez que pasamos por ahí. La técnica tan solo es una herramienta.

La otra gran dificultad que encontramos al principio, es el miedo a caer, también el miedo a que nos lastimen, no nos gusta perder el equilibrio y al tratar de recuperarlo a la desesperada, hacemos cosas imprevisibles que son sin duda más peligrosas que la caída en sí o que la técnica que nos están aplicando.

Cada técnica en Aikido tiene 2 caras, darla y recibirla. No la dominaremos nunca si solo trabajamos una cara, hemos de dominar las dos para comprender el mecanismo del desequilibrio, como funciona el cuerpo y en qué punto exacto hemos de usar nuestro peso para mover al compañero. Eso significa que lo primero es aprender a “estudiar” aikido, olvidémonos de la efectividad inmediata, del miedo a ser atacados, tengamos paciencia.

Primero empezamos atacando, tratamos de hacerlo como nos dicen y después hemos de estar muy atentos a sentir cómo se produce el desequilibrio, colocar nuestro cuerpo de la mejor manera para absorber ese movimiento y finalmente, aceptar que estamos estudiando con un compañero y ahora nos toca a nosotros “caer”, en ningún modo es una derrota ya que no estamos peleando de verdad, es solo un estudio. Después,
seremos nosotros los que intentaremos dar esa técnica al compañero; es en ese momento cuando trataremos de hacer sentir al compañero lo mismo que sentimos nosotros antes.

Desde el primer día, se establece una relación de confianza entre los compañeros, confiamos en que no nos van a hacer daño y nosotros procuramos hacer las cosas lo mejor posible, sin ansiedad, sin prisa.

Absolutamente todos hemos pasado por lo mismo y al recibir la ayuda de nuestros profesores y compañeros más avanzados, contraemos una especie de deuda hacia los mas nuevos, con el tiempo, seremos nosotros los que mostraremos paciencia con ellos y trataremos de ayudarles en todo lo posible.

Recordad que a más experiencia, más tolerancia y generosidad. Aprender a rodar es algo que nadie puede hacer por nosotros, un compañero puede simular la técnica para que parezca que lo haces bien, te pueden engañar de muchas maneras…pero nunca nadie puede caer por ti, es algo a lo que enfrentarse y que supone el primer avance real en el camino del aikido.

Existe un método, hay que tener paciencia y tratar de practicar la caida desde el suelo, colocar el cuerpo y rodar con decisión, hasta que el instructor no dé el visto bueno no debéis intentar rodar hacia delante en una técnica, es uno de los riesgos verdaderos de lesión que existe en clase y no merece la pena precipitarse.

Escrito por Luis Traver sensei- Grupo Aikido-Ka de Barcelona