Encrucijadas

¿Qué es la libertad sino el elegir?

Cada segundo es, en nuestras vidas, una encrucijada, un encuentro de varios caminos.
Optando por uno, desechamos al tiempo los demás.
la libertad es, pues, un acto que nos costriñe en una sola dirección; libertad es decir que NO a muchas opciones optando sólo por una y ésta es su mayor paradoja.

La libertad nos enjaula silenciosamente en ese estrecho pasillo que es el destino, donde el margen de maniobraestá mucho más restringido de los que desearíamos. Allí, donde el margen de acción ya no tiene espacio espacio ni tiempo, comprendemos que el último y primer reducto de un Guerrero es su actitud.

Pero ésta no e el objeto de estudio en los planes de enseñanza. No existe una asignatura llamada “actitud”. La actitud es el resultado de las sumas y restas del encuentro de nuestras naturalezas esenciales con el mundo. La actitud es el mayordesafio del Ser y nadie ni nada nosprepara para ello. No es deextraña. pues de ésta forma parte del mundo de los contenidos, nodel de las formas y en estos nuestros tiempos, que lo son de las formas, los contenidos no deja de ser una molesta excrecencia.

Sin embargo, desde su silente morada son los contenidos del Ser los que marcantoos los actos de nuestra vida y siembran los caminos del futuro de los hombres, sociedades y naciones. Posponer su estudio, ignorar su poder es parte del suicidio colectivo, de la anestesia general en la que nos vamos sumiendo como grupo.

Para el Guerrero cultivar la actitud es todo en su camino. El horizonte de su excelencia pasa por palabras poderosas como temple, responsabilida, impecabilidad, desapego, o fluidez. Pero éstas no surgen de una imposición moral. Lo moral es cambiante y la imposición genera una reacción igual y opuesta que ipide la fluidez. No es tampoco estricatamente religiosa, pue sno precisa de intermediación alguna para rehacer ningún lazo. No procura el bien, pues éste lo contrapondría con un mal, y sin embargo lo ejerce con la misma naturalidad que un fruto cae maduro de un árbol. El Guerrero cultiva la atención para comprender dando cabida de esta forma que todo lo grandioso ocurra en él y através de él.

En el encuentro con su mundo, un Guerrero vive las encrucijadas de su generación y de su tiempo, pero su mirada no es la misma que la del vulgo. Abre cloacas selladas, señala fragilidades, advierte de exceso, inspira una veces y, muy a su pesar, hiere otras.

La verdad es siempre incómoda si no se habita en el centro.