Entrenando…

( Un Maestro de Aikido interrumpe el ejercicio y les comenta a sus alumnos )

“…Hoy impuse algunas restricciones a sus movimientos para animarlos a moverse de forma distinta. Los privé deliberadamente de su fuente de poder habitual al pedirles que mantuvieran los pies relativamente quietos en un lugar mientras enfrentaban un ataque.Con estas restricciones ya no podían confiar en sus piernas para mover una rígida organización de su torso ni podían depender del desplazamiento de su cuerpo para para generar impulso en la táctica….

Las restricciones tenían la intención de ayudarlos a descubrir el poder de su centro: las caderas , la pelvis y su cintura. Les pedí que enfrentaran el ataque de formas inusuales – a lo largo del cuerpo – para ayudarlos a organizarlos de otra forma y para instarlo a moverse de maneras nuevas…

¿Y qué sucedió? Todos empezaron lentamente porque era algo nuevo y tenían que verificar si podían imitar el movimiento que les había mostrado.No obastante, muy pronto la velocidad de la práctica empezó a incrementarse conforme se sentían más cómodos con el movimiento.Desafortunadamente, con la velocidad vino el descuido. los pies empezaron a moverse. El giro se constreñía o se estiraba. La continuidad del movimiento desapareció y se volvió lineal:Adelante y atrás, frena y avanza…Y en cada parada, en cada interrupción del flujo, volvían a depender de la fuerza y del impulso para pasar a la siguiente fase de la táctica.Las piernas rígidas, el gro se truncó, …el movimiento de su Centro escapó a la periferia de sus hombros…No pasó mucho tiempo antes de que dejaran de explotar la nueva sugerencia para el movimiento. La atracción de la velocidad y su asociación con el control y la destreza los “jaleaba”.

Ustedes querían ejercicio y gratificación más que aprendizaje. Renunciaron rapidamente a la oportunidad de encontrar nuevas fuentes de poder y nuevas maneras de expresarse.

Pero esa es su decisión, una decisión que tomaron por sí mismos o en silencio acuerdo con su compañero. O quizá sintieron la necesidad de moverse al mismo ritmo que otros practicantes. Incluso es probable que no hayan escuchado lo que dije, o que no hayan estado de acuerdo, o simplemente no han aceptado la sugerencia.

Todas tienen su explicación o sus razones , y yo puedo aceptarlas. Sólo pido que traten de comprender porqué decidieron actuar como lo hicieron y que determinen si fue en aras de una mayor destreza en su arte y de un mayor desarrollo de su ser…

Echó un vistazo al reloj y continuó…

Extraído del libro: Aikido: el Camino de la armonía espiritual y la unión con el Universo. Dr.Stan Wrobel