LA TECNICA DEL SABLE DE SEKIUN

…..Hiroyuki Aoki.
Dilatar el Tiempo, el Espacio y la Energía.
Aunque las teorías de Sekiun sobre el movimiento del sable estén un poco olvidadas en el Japón de hoy en día, digamos que estuvo influido por el Maestro de Zen Kohaku y es por ello, por lo que nos interesa especialmente. En tanto que los seres humanos, decía Sekiun, no debemos imitar a los animales ni en pensamiento ni en acción. En el movimiento del sable no hay ni misterio ni milagro, sino solamente una realidad controlada por el poder organizador del espíritu humano. La mayoría de los espadachines que hacen alusiones a técnicas mágicas u ocultas no eran maestros auténticos o, como lo hubiera dicho Sekiun, eran maestros de visión corta.
Consideraba que los que sólo enseñan un tipo de respuesta a unataque determinado, o un solo ataque en función de una situación dada, tienen una concepción delcombate no natural o indigna del hombre.
Su escuela solo proponía una única idea: ainuke, “atravesarse el uno al otro”. Aunque ni Sekiun ni su discípulo Ichiun estén ya aquí para explicarnos exactamente lo que querían decir, podemos constatar que esta idea es muy diferente y muy superior a la noción de aiuchi, “golpearse o matarse el uno al otro”.
Para Sekiun, el objetivo más elevado es entrar en el espacio sagrado, único, el yuiitsu muni, “Uno solamente, dos nunca”. Aunque sea posible para todo el mundo entrar en este espacio, es imposible alcanzarlo por medios ordinarios. Dos personas que se encuentren en este nivel deben estar en perfecta sintonía. Cuando se encuentran, la ainuke se produce antes de que el combate comience realmente.
Sekiun denominaba sei o “Sagrado” al nivel espiritual más elevado que puede alcanzarse. Este reino es yuiitsu muni, “como la luna y el sol son uno”. Es el más elevado y sagrado de los niveles espirituales.En otras palabras, si deseamos alcanzar el nivel más elevado, debemos hacer todo para permanecer en el reino de Dios. Según las palabras de Cristo: “Ese día reconoceréis que yo estoy en mi Padre y vosotrosen mí y yo en vosotros” (Juan, 14-20). Aunque el reino de Dios este abierto a todos, es demasiado sagrado para que podamos entrar por nuestros propios medios. Este reino está gobernado por la gracia de Dios. O para decirlo simplemente, “Todo el mundo puede entrar, pero, ¿quién puede entrar?”.
Cuando un ser humano entra en comunicación con otro ser humano y al mismo tiempo se une a Dios ¿no podemos hablar entonces de una “unidad completa del ser”?. Y lo que se llama “pecado” en el cristianismo es lo que destruye esa unidad o nos impide alcanzarla. Lo que queda una vez se nos pela la piel y que perdemos nuestra carne, huesos, sangra, órganos y nuestra vida, cuando nuestro cuerpo se reducen a cenizas, no es nada más que el pequeño espacio que ocupamos en este gran cosmos. Este espacio tiene su propia realidad y solo puede ser comprendidocomo “Lo que es” (Yavhé en hebreo). Cuando Moisés le pregunto a Dios “Cuál es tú nombre?, Dios respondió “Mi nombre es el que es” (“Soy el que soy”). Debemos abrirnos camino con nuestras manos y nuestro espíritu. Esta búsqueda nos permitirá reunirnos con los que han descubierto realmente el reino de Cristo y de Dios. Esto se llama en japonés Kiichi, “volver a la unidad”.
Sekiun enseñaba que el sable debe utilizarse como los palillos para comer. Se cogen normalmente, sin pensar, como si fueran una prolongación de nuestras manos. Cuando nos desplazamos, decía, hay que hacerlo como un bebé. Esto difiere mucho de los consejos que se dan habitualmente y que dicen que hay que golpear con todas las fuerzas contrayendo los músculos del brazo y cerrando los puños. También decía que no hay que intentar concentrar un poder especial en la parte inferior del hara, o abdomen, sino que tenemos que seguir naturalmente a nuestro cuerpo, allí donde nos lleve. Añadía que no hay ni vencedor ni vencido, ni fuerte ni débil. Y además, que no hay movimiento demasiado rápido ni demasiadolento, ni un momento de intervención que se deba respectar especialmente. Solo desplazarse bajo la dirección de nuestro cuerpo. Sekiun aseguraba que no existía “ma”, espacio de relación particular entre uno y su compañero, ni que tampoco existía un momento especial de intervención. Si la distancia entreuno y su compañero es demasiado grande, bastaba avanzar hasta que fuese correcta para después atacar. Atacar simplemente si la distancia era la correcta desde el principio. También aconsejaba nointentar revestir la técnica de una filosofía particular.
Todas esas ideas parecen hoy en día increíbles y, puede que existan en la actualidad filosofías más profundas que la de Sekiun. Pero hay que recordar que se expresaba hace trescientos cincuenta años y que toda su experiencia se debía al sable.Para expresar su visión del mundo, creó una técnica, nyuwamubyoshi o “movimiento relajado, apacible y sin ritmo”. Esta expresión nos permite imaginar hasta que punto su técnica debía ser relajada, efímera y apacible. Sin depender particularmente de la potencia o del momento, su movimiento superó lo que se entiende habitualmente por la noción de ma. Los tres principios clave de las artes marciales son la utilización de la energía, el tiempo y el espacio, pero en la teoría y pensamiento de Sekiun, losencontramos metamorfoseados y en expansión infinita. Es evidente que las artes marciales y su visión del mundo tradicional no son suficientes para explicar el conjunto de sus ideas. En su búsqueda del Tao, creo que Sekiun, después de alcanzar todo lo que era humanamente posible, se encontró al final cara a caracon el “Dios Creador”. En ese momento resplandeció con la gloria de Dios y fue purificado por el Espíritu Santo que llenó su Ser. Por esta gracia, debió alcanzar cimas más allá de la capacidad o del alcance de los procesos mentales ordinarios.
Sekiun criticó y rechazó a los grandes especialistas del sable, sus predecesores y a su propio maestro, porque concedían demasiada importancia al combate y a la victoria. Declaraba que todas estas filosofías y técnicas floridas, sólo destinadas a obtener la victoria, finalizaban simplemente en “combates bestiales”.Insistía en el hecho que la más elevada de las técnicas secretas era nyuwamubyoshi y que nuestro ideal espiritual debía ser alcanzar el reino de lo sagrado. Quería decir, parece ser, que lo más importante con el sable no era saber deshacerse de un adversario o sobrevivir en una batalla, sino como entrar en unespacio sagrado. Cuando dos hombres santos se encuentran y entrecruzan sus sables, dejan de lado todas las turbulencias del mundo y vuelven a la naturaleza donde alcanzan la condición original, la de un niño. A ese instante le llama ainuke. Los conceptos de Sekiun marcan el apogeo de las artes marcialesjaponesas.
Para describir las técnicas de sable, empleamos dos expresiones, satsujinto, “matar con el sable” y Katsujinken, “dar la vida con el sable”. Pero Sekiun llegó a esta teoría llevando a cabo combatesverdaderos en los que uno de los adversarios podía muy bien perder la vida. En consecuencia, comprendió que no se podía hacer corresponder superficialmente ainuke y Katsujinken, por lo que estas dos expresiones tradicionales pierden su sentido y ya no tiene relación con las ideas de Sekiun.
Aunque se sepa poco de la vida y de la enseñanza de Sekiun, la luz de sus realizaciones brilla alta y clara en la historia de las artes marciales japonesas. Algunos otros practicantes de la vía del sable son más celebres que Sekiun debido a leyendas asociadas a sus nombres, pero os aseguro que los héroes de novela tienen poco que ver con los practicantes auténticos de artes marciales. Recordemos que Sekiun pudo alcanzar su nivel por una especie de “gracia histórica”, el don de las generaciones precedentes.
Cada época ha producido su especialista de artes marciales y al sucederse de generación en generación han transmitido la vía del sable. Por este proceso, toda época ha conocido al menos, un individuo capaz de entrar en el reino del sei (sagrado). Sekiun era un maestro revolucionario y su época contribuyó a abrirle los ojos.
Después de Sekiun hubo numerosos maestros de artes marciales. Algunos utilizaron los mismos medios de expresión que Sekiun y a menudo su enseñanza era más detallada o más exotérica pero no creo que hubiese una filosofía de las artes marciales comparable a la suya hasta Yamaoka Tesshu, un maestro de la era Meiji de una estatura y de una importancia sin igual.
Nuestros predecesores en las artes marciales se orientaban hacia la búsqueda interior y la liberación individual; no debemos olvidar que el Japón era en esa época un país aislado y poco democrático. el Japón moderno abierto al mundo y más democrático, incita menos a ese tipo de búsqueda.
Hoy es importante que un practicante de las artes marciales sea consciente que, aunque nuestra época difiera fundamentalmente de la edad clásica, sin embargo ofrece un buen número de nuevas direcciones y adversarios a los que enfrentarse. tenemos la responsabilidad y la obligación de hacer participe de nuestras opiniones a nuestros conciudadanos y a nuestros dirigentes especialmente en lo relativo a los problemas sociales y del medio ambiente. Nuestro movimiento, por tanto, debe diferir de lo que ocurría anteriormente.
Hiroyuki Aoki.Un Arte de Movimiento y de Expresión de la Vida.