Sobre el BUDO

¿Que es hoy en día el BuDo, el camino de las Artes Marciales?
¿Qué función cumplen en la sociedad y, mas importante aún, dentro de nosotros mismos los principios de estas antiguas Artes?
¿Qué ganamos, qué recibimos y que DAMOS de nosotros en el Dojo?

Todas estas preguntas que tarde o temprano nos hacemos los practicantes de Artes Marciales son parte de nuestro cuestionamiento y son parte de lo que se puede llamar filosofía de las Artes Marciales.

Lo que nos lleva a un Dojo a aprender un Arte Marcial, las motivaciones iniciales, pueden no ser las que nos acompañen toda la vida. Nosotros cambiamos; nuestra percepción de las cosas, la vida y de nosotros mismos cambia y puede cambiar también nuestra motivación, nuestros objetivos y, por ende, la dedicación y pasión que le dedicamos a esta y cualquier otra actividad en nuestra vida.

Pero para las Artes Marciales (y otras disciplinas de la vida) se requiere siempre una buena dosis de vocación, de pasión y algo que en el occidente no es tan apreciado pero en el oriente sí: la mente de principiante, el estar abierto siempre a aprender cosas nuevas, entender mejor algo que creíamos que ya sabíamos, nunca creer que ya no hay nada por aprender.

Las Artes Marciales representan un largo camino; un camino que implica, desde el punto de vista técnico, llegar a comprender y manejar una cantidad no pequeña de técnicas más o menos elaboradas de defensa personal. Para esto, se requiere y SE GANA el constante crecimiento personal y el autoconocimiento físico u orgánico (de mi cuerpo, sus posibilidades y límites, la coordinación motora, reflejos, capacidad, elasticidad y resistencia física, etc.), así como en lo intelectual y espiritual (lo que se refiere al desarrollo de lo más íntimo en la persona, su fuerza de voluntad, su moral y otros aspectos más personales y esotéricos, si se quiere). Estas Artes son mucho más que un deporte.

Todo esto, además de ser una gran aventura personal, como lo es una aventura la propia vida, requiere una buena dosis de trabajo. De nuevo aquí, las Artes Marciales se parecen a todo lo demás que hacemos (y nos importa) en esta vida.

El viejo código moral de los samurai (los guerreros medievales japoneses), el Bushido, hablaba de honradez y justicia (Gi), valor heroico (Yu), compasión (Jin), cortesía (Rei), honor (Meyo), sinceridad absoluta (Makoto), deber y lealtad (Chugo). Todos valores para ser ejercidos tanto frente a sus superiores (maestros, señores, autoridades, padres y ancianos) como con el resto de las personas y colegas. Estos valores no son sólo aplicables en el Dojo y el campo de batalla, sino también en el hogar y en el día a día. Eran inspirados en varias corrientes filosóficas y religiosas tradicionales orientales, fundamentalmente el Confucionismo y el Zen-Budismo, pero su valor y alcance son universales.

Para los bushi (guerreros) okinawenses, regían principios similares y se pueden ver nítidamente estas cualidades en los conocidos maestros fundadores del Karate do. En ellos se conjugaban la dedicación al Arte, la preocupación por la excelencia técnica en todas las artes del combate, la estrategia, la medicina tradicional (herboristería, masajes, rehabilitación, etc.) y otras artes y ciencias como la caligrafía, la poesía, la danza, la filosofía, la política y el estudio de los libros clásicos chinos (que versaban sobre todas estas artes y ciencias enumeradas). Muchos de los grandes Maestros decían explícitamente que un practicante de Artes Marciales debía cultivarse tanto física como intelectual y espiritualmente. También se exigía a los discípulos dedicación, ganas de aprender, mostrarse merecedor de recibir ese conocimiento.

CONTINUARÁ….