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Reflexiones personales sobre el camino del Budo

Archive for the category “aikido”

Endo sensei : Shi Gi Tai Ichi

Visto en el blog Musubi Aikido Granada

Hay una expresión: “Mente, técnica y cuerpo son solo uno” (Shin Gi Tai Ichi). Cuando la mente esta en desorden, al cuerpo le es imposible moverse efectiva y eficientemente. Del mismo modo un cuerpo fuera de balance puede agitar la mente hasta el punto en que le es imposible comprender la relación entre uno y el compañero, relación que en definitiva indica que técnica corresponde:Una vez hecho el contacto inicial (de-ai) moviendo el cuerpo apropiadamente (taisabaki) y desequilibrando al compañero (kusushi) es impresindible percibir que técnica surge naturalmente de la relación entre uno y el compañero.

 

O’Sensei hablaba de “hacerse uno con el cosmos” o “ser uno con la naturaleza”. Una forma de interpretar esto es tratar de no forzar la técnica de acuerdo con nuestra propia y única voluntad, no insistir en completar la técnica que uno a elegido; deberíamos en cambio, percibir la técnica que surge naturalmente. Nosotros practicamos Aikido yendo a través de las técnicas aun por una, repitiendo lo que nuestro profesor nos muestra. Eso significa que debemos hacer esa técnica en particular sin importar lo que suceda (incluso si implica un grado de esfuerzo excesivo), en otras palabras incluso si involucro movimientos que no surgen naturalmente. Es importante ser capaz de observarse a uno mismo para reconocer ese esfuerzo innatural como tal. Se necesita ser lo suficientemente receptivo y objetivo para decirnos a nosotros mismos cosas como: “La técnica estuvo bien, pero el encuentro (de-ai) con mi compañero no esta funcionando”. Es importante chequearse constantemente y vigilarla conciencia de si los movimientos son o no naturales.

Fue después de que comenzara a entrenar sin fuerza, que pude cambiar inmediatamente la técnica que estuviera haciendo a otra. Esto es lógico porque a menor esfuerzo empleado, más fácil es cambiar a otra cosa. Practicando de este modo recordé las palabras de O’Sensei: “Cuando es así, tu haces esto. Cuando es de esta forma, haces esto otro”. Él nunca hacía lo mismo dos veces. Yo pensé: Creo que se a que se refiere. Con esta clase de perspectiva, nunca se utiliza demasiada fuerza, porque cada uno cambia a otra cosa según se necesite. Imagine un río con rocas en el. Cuando el agua se encuentra con rocas pequeñas, fluye sobre ellas, cuando se encuentra con rocas mas grandes, fluye alrededor de ellas. Incluso si se contiene su cauce, el agua no se detiene, y en realidad su energía potencial sigue aun allí arremolinándose y acumulándose detrás de la presa, tratando de quebrarla o rebasarla. Aikido es igual. No es un “camino de vida” si uno limita el encuentro a una técnica particular. Es importante ser capaz de cambiar y hacer otra cosa ni bien las condiciones cambian, y suspender lo que uno esta haciendo para obtener el efecto deseado. No se trata solo de fluir hacia algo diferente cuando uno se encuentra bloqueado, es también necesario investigar como “ahorrar energía”. Además, todos tenemos posibilidades sin desarrollar, por lo tanto deberíamos pensar como sacarlas a relucir aplicando aquella energía latente.

En el “Tora no Maki” una obra que según se dice contiene los secretos mas profundos de las artes marciales y la estrategia, se comenta: “Lo que llega es recibido, lo que se va es enviado en esa dirección; lo que está en oposiciones armonizado, cinco y cinco es diez, uno y nueve es diez. De esta manera las cosas deberían armonizarse. Distinguir apariencias de realidad, comprendiendo el propósito verdadero y la estrategia oculta; conocer la potencialidad inadvertida y las implicaciones escondidas. Comprender tanto el plan general como así también prestar atención a los detalles y particularidades, tanto como sea necesario. Cuando uno se enfrenta con una situación de vida o muerte responder a los cambios que tienen lugar y enfrentar la situación con la mente libre de agitación”. Este corto mensaje me proveyó de un vasto alimento para mis pensamientos”

Endo sensei

8 razones por las que los niños deben aprender artes marciales

La defensa personal fue la última en la lista

“Mi hijo ha comenzado las clases en el colegio, pero mi marido lo ha apuntado a unas clases de artes marciales. Al principio, yo me opuse. Como psiquiatra y pacifista de toda la vida estaba preocupada por el lado violento, machista que puede estar implicado en el mundo de las artes marciales. Hoy, me arrepiento de haberle juzgado premeditadamente y sin conocimiento de causa. Mi hijo empezó a comportarse de otra manera y su vida cambió, Ahora es mucho más serio y condescendiente con sus compañeros y padres. Creo que los niños que se conducen dentro de los caminos de las artes marciales, son menos propensos a la violencia”.
Eran los comentarios de la doctora Álvarez Rey, psiquiatra, meses después de haber apuntado a su hijo en mi escuela de artes marciales.

La defensa personal es generalmente la primera razón por la que los padres apuntan a sus hijos en clases de artes marciales. Debería ser lo último, pero desafortunadamente es lo primero. El entrenamiento de artes marciales es mucho más que unas clases de patadas y puñetazos. Es un catalizador para promover la confianza en sí mismo, decisión, orientación hacia nuevas metas y objetivos, paciencia, concentración y muchos atributos más. Sí, pueden ser un método completo para los niños, en tanto en cuanto se les enseña correcta y responsablemente para controlar sus nuevas capacidades y técnicas aprendidas. De acuerdo con el famoso especialista en educación infantil, Nick Cokinos, los padres deberían enseñar después de las primeras lecciones de la vida, dos cosas: artes marciales y natación.

 

Estética bajo presión

Ernest Hemingway dijo alguna vez que el valor y el coraje son la estética, la gracia bajo presión. Las artes marciales se enseñan con gracia, con estilo. La fórmula es simple: aplica un poco de presión al estudiante, ayúdale a hacerlo él mismo y luego aplícale un poco más de presión.

La primera lección de coraje del principiante consiste en estar frente al adversario. Los estudiantes están en parejas y uno de ellos practica compostura y relajación, mientras que el otro practica estilos de golpear y el espíritu tradicional, prefiriendo el “kiai” y lanzando su puño hacia la cara de su compañero, por supuesto a una distancia de seguridad.
La primera experiencia, probablemente, sea más fácil para el pegador que para el que va a ser golpeado.

La mayoría de los estudiantes asustados se mueven, se separan y cierran los ojos cuando el puño vuela hacia su rostro, y las semanas pasan mientras ellos aprenden a hacerlo mejor y mejor, a calmarse y jugar con este tipo de movimientos.

Esto es conocido como “estar tranquilo en el medio de la tormenta”.
Sus latidos deberán llegar a ser normales, su atención centrada en su oponente y sus manos dispuestas y relajadas, y su mirada, fija en su objetivo.

Esta mera destreza beneficia a los alumnos en aspectos que van más allá de lo que es el “dojo” o lugar de entrenamiento. “Los padres notarán cambios sustanciales en los niños”, dice Luisa Fernández, madre de un niño cinturón marrón en artes marciales. “Mi hijo es más sensato ahora. Parece un adulto por su forma de comportarse y la seguridad que tiene, cosa que antes no tenía”.

El entrenamiento de artes marciales contiene muchas lecciones prácticas sobre actitud y seguridad personal. Algunos psiquiatras han recomendado entrenamiento de artes marciales para que pacientes lábiles e inseguros, y que han perdido la confianza en sí mismos, la recuperen.

Enfrentarse a una agresión real, representada de forma artificial en el “dojo”, puede hacer que encuentren parámetros para compararse con los demás y aporten solución a sus problemas.

 

Modelos a seguir

Los padres deben buscar promotores de las artes marciales y educadores que promulguen los valores adecuados y una buena orientación.
Una buena escuela de artes marciales es un cúmulo de modelos positivos a imitar. Los alumnos trabajan, entrenan y practican sus técnicas y ejercicios dando lo mejor de sí mismos.

Niños de 6 y 7 años que memorizan cientos de movimientos. O una abuelita que rompiendo clichés entrena con su hija y hasta con su nietecita. O el ejecutivo que abandona durante un par de horas su despacho para perder unos cuantos kilos. Y en algunos casos, un disminuido físico que intenta superar todos o parte de su hándicap, gracias al entrenamiento. Los “dojo” son lugares donde la gente especial y la gente normal desempeñan sus habilidades de un modo extraordinario. Esto supone que los niños pueden incorporar todas estas actividades positivas a su carácter.

 

Sentimiento y necesidad de continuidad y progreso

La ventaja que ofrecen las artes marciales, como deporte de equipo, sobre los demás es que cualquier niño/a puede participar tanto en entrenamiento como en competición.
Por otro lado, cuando un joven no alcanza la media de rendimiento del equipo, probablemente terminará en el banquillo, lo cual no sucede en las artes marciales, puesto que permiten desarrollar el máximo nivel a cada ejecutante, sin importar edad, estilo o grado.

Como deporte individual es único. Podemos satisfacer las necesidades de progreso de cada niño porque este serás proporcional al esfuerzo y dedicación empleados. De acuerdo con D. Kim, instructor de taekwondo: “Un profesor en el colegio solo está con sus alumnos durante un curso, generalmente algunos en dos cursos, pero en artes marciales trabajamos con los niños durante muchos años, lo cual nos permite entablar y mantener una estrecha relación”.

Los niños desarrollan además un sentido especial que se entrelaza con el sentido místico que rodea las artes marciales. Esto contribuye a hacerlo sentir como parte de algo especial, extraordinario en su vida.

El sentirse progresando añade seguridad y autoconfianza al alumno, además de suponer una prevención frente a la posibilidad de que el niño pueda llegar a verse implicado en actividades negativas. De acuerdo con J. Méndez de Aracil, psicólogo y profesor de artes marciales: “Los niños no comienzan a fumar por el agradable sabor del tabaco, sino que lo hacen porque se sienten maduros y se escudan en ello”. Pero en las artes marciales no existe el problema porque los niños pueden llegar a ser líderes de sus propios grupos. Es una inversión segura en la escala de valores, y el alcohol, tabaco o drogas pueden ser un riesgo para esa inversión, con lo cual el alumno las rechaza.

 

Concentración en la escuela

Las lecciones de artes marciales ayudarán a tus hijos en los estudios.
“Mi hijo tuvo siempre problemas, y la dislexia es uno de ellos, pero creo que el kung fu ha sido la pieza clave para ayudarle a poner más atención en la escuela”.
La concentración es, en definitiva, un resultado del entrenamiento de artes marciales. Las “formas” tradicionales, kata, o tao, son mucho más que una serie de movimientos contra un atacante imaginario, son una lección de autocontrol. Según J. Méndez: “El control físico y psicológico es también doloroso, porque demanda una gran intensidad de trabajo. Mantener una posición baja, recordar intrincados movimientos y ejecutarlos con potencia, requieren gran esfuerzo”.
“Solo el hecho de mantener a un pequeño de 6 años una hora en el dojo practicando, significa un premio a la concentración”.

Algunas academias de artes marciales refuerzan sus programas de estudios, con distintivos especiales para premiar los resultados académicos.
En las escuelas de Chian Chien Li en Taipéi, Hong Kong, y California, los niños que cursan estudios académicos reciben estrellas rojas que endosan en su solapa como reconocimiento de su aptitud.
La escuela de Ernie Reyes, Sr. En San José, California, solo permite alcanzar ciertos grados a sus alumnos, si estos poseen certificado de estudios, tanto m´pas avanzado cuanto sea el grado que pretendan alcanzar.
En USA, en la escuela de John Rhee, un afamado profesor de taekwondo, los alumnos están condicionados a obtener un nivel mínimo en sus calificaciones o serán suspendidos del entrenamiento temporalmente.

 

Orientación hacia las metas

Las artes marciales ofrecen algunos objetivos de progreso que no están contemplados en las actividades modernas. El doctor Frank Irvine de la Universidad de California afirma que “la iniciación en las artes marciales es la parte fundamental del crecimiento en ellas, pues obviamente las mediciones de los resultados serán un índice claro de que la enseñanza está en el nivel adecuado”.

El sistema de grados en las artes marciales es un método por el cual se premia e incentiva a los niños, otorgándoles un cinturón de cada color, en reconocimiento de sus capacidades y progreso. Los niños siempre piensan en obtener nuevos cinturones, lo cual proporciona un constante afán de superación.

De este modo, cada grado es el resultado de un esfuerzo, y no se ve ensombrecido o aumentado por el éxito de un equipo, sino que es individual. Los grados se obtienen tras pasar satisfactoriamente un examen oficial que se celebra en intervalos periódicos dentro de la escuela.
El resultado de estos exámenes es desarrollar capacidad de enfrentarse con cierta seguridad ante jueces, examinadores, tribunales y audiencias, o público.

 

Meditación en movimiento

Después de dos o tres años de entrenamiento, los niños son capaces de entrar en un estado meditativo cuando desarrollan un kata o forma. Además, aunque ellos aprenden el kata conscientemente, cuando se llega a altos niveles, el desarrollo y ejecución del kata es inconsciente.
Esta experiencia nueva para algunos científicos, se ha dado en llamar “fenómeno de trasvase cerebral”, cuya explicación científica, por compleja, omitiremos aquí.

Esta conexión, insisto, es lo más cercano al concepto interrelativo entre meditación zen y artes marciales.
Los altos niveles de las artes marciales pueden ser análogos a la meditación dinámica (en movimiento).

 

Beneficios físicos

Las artes marciales son similares al ballet, en términos de demanda física y coordinación motora.
Pero el artista marcial requiere muchos otros fundamentos que van más allá de lo puramente físico.

“Comencé con mi hijo un programa de cursos de artes marciales cuando este tenía 4 años de edad”, dice J. L. Marcos, médico dentista, “los cambios neurológicos del desarrollo comienzan a sucederse a escasa edad y considero que las artes marciales son una gran ayuda”.

Sería difícil hacer un recuento aproximado de los profesionales de equipos atléticos, de fútbol, baloncesto, etc…. que utilizan las artes marciales como complemento a sus deportes.
Desarrollar la coordinación, equilibrio y fluidez de movimientos de los niños puede ser el gran logro de las artes marciales.

Las capacidades aeróbica y anaeróbica aumentan con el entrenamiento de artes marciales. Los intervalos dentro de los ejercicios y los kata, son tan rítmicos que podrían compararse al jogging.
La capacidad anaeróbica se desarrolla en el combate y entrenamiento de artes marciales de competición.

La flexibilidad es una parte esencial de las artes marciales. No hay técnicas que gusten más a un artista marcial, principiante o avanzado que el lanzar patadas altas o realizar buenas aberturas. Los jóvenes lo tienen más fácil, porque es condición natural de su edad.
Un deporte que fomenta la flexibilidad, elongación y estiramientos favorece a los participantes, puesto que no origina lesiones y ayuda a conservar la flexibilidad en el futuro.

 

Acabar con los complejos

Cualquiera que haya sufrido las consecuencias de estos pequeños traumas infantiles intentará prevenir el hecho de que su hijo se encuentre en esta situación desagradable.

Un niño acomplejado, generalmente, tiene muy poca autoestima, y necesita motivación en cantidades elevadas para verse al nivel de los otros niños. Un niño acomplejado es separatista, camina con la cabeza baja y es incapaz de mirar a alguien a los ojos, porque se halla amedrentado.
Postura encorvada, respiración rápida, mirada inestable, temblores y voz quebradiza son síntomas de inseguridad en cualquier situación que resulte comprometida para ellos.

Contrariamente a lo que muchos padres creen, las artes marciales no preparan a los niños para presionar a otros niños acomplejados, más bien lo hacen para ayudarles. Para que a través del entrenamiento puedan alentar a otros y guiarles.
Hay pruebas evidentes. En las artes marciales se mira al oponente directamente a los ojos. En el combate te enseñan a controlar la respiración. El entrenamiento de las posiciones es una parte importante para desarrollar equilibrio, potencia y movimientos rápidos. Los alumnos aprenden a responder con voz firme, a las preguntas que se les formulan.
En la mayoría de los casos no se acaba con el complejo en el combate, es la paciencia, el temple y la calma del alumno, unidas a la confianza, lo que produce un resultado excelente.

Algunos padres creen que el entrenamiento de artes marciales desata la violencia en los niños, cuando en estudios científicos sobre el tema, es justamente lo contrario lo que se destaca.
El profesor Richard Carrera, de la Universidad de Miami, hizo un estudio comparativo sobre el comportamiento de un grupo de estudiantes de colegios primarios y secundarios, frente al comportamiento de otros grupos sometidos a entrenamiento de artes marciales del mismo centro. Después de lo cual, quedó reflejado, que los “artistas marciales” eran pacientes, conscientes, responsables, trabajadores y con aptitudes para desterrar la violencia y la agresividad. Carrera cree que un artista marcial tiene una capacidad para controlar sus impulsos violentos, porque conoce su habilidad y puede defenderse con muchos métodos antes de recurrir a la violencia. Si fuese necesaria la emplearía.

Alguna gente se vuelve incontrolable cuando se trata de cuestiones de honor, hombría, etc…., pero seguramente, si su identidad y personalidad fuesen fuertes, y bien formadas, se sentirían más seguros y esto no sucedería.
Muchos padres se han confundido por influencia de las películas y filmes de acción, llamados “Made in Hong Kong” y similares, que dramatizan al mito marcial y lo fundamentan en combates y violencia, pero no podemos ignorar la realidad.

Inteligencia Emocional y Aikido

Extraído de la revista “El Budoka”

Por J. S. Nalda Albiac – 5º Dan

Aikido para el Siglo XXI

No te has de entrenar para ser más fuerte y vencer a cualquier enemigo, sino para que puedas ser útil a la paz universal”.
M. Ueshiba

¿Cómo entrenarse para ser útil a la paz universal…? De la recomendación de su fundador puede deducirse que la práctica deberá contemplar algo más que el aprendizaje de las técnicas de ataque y defensa en lucha cuerpo a cuerpo.
Ciertamente el Aikido se presenta en sus formas como un arte marcial, pero hace suya la filosofía del Bujutsu en cuanto “arte de detener la lanza” y conservar o restaurar la paz, si bien en este caso bajo el concepto altruista de “impedir herir sin herir”.
Entre los objetivos necesarios para hacer posible tal fin, cabe destacar la búsqueda del conocimiento propio, en el que se incluye la inteligencia emocional, gracias a la cual el aikidoka podrá acceder al autocontrol y todos aquellos conocimientos que lo conviertan en un arte de vivir en armonía o una escuela del comportamiento útil para todos los momentos de la vida.
Vivimos inmersos en una sociedad en la que cada día se manifiestan muchas formas de violencia y eventualmente alguna de ellas puede alcanzar al aikidoka y desencadenar en su ánimo y en su cuerpo emociones como el miedo, la cólera, el rencor, la tristeza, el resentimiento, etc.
¿De qué le habrán servido 10, 15 ó 20 años de práctica de shiho nage, kote gaeshi, irimi nage ikkyo, etc. si sus entrenamientos sólo se han ocupado de la repetición de estos movimientos de combate técnico sin haberlos complementado con el aprendizaje de actitudes psicológicas y la inteligencia emocional? ¿Le ha sido útil ese tipo de Aikido en su vida familiar, laboral y social?
El Aikido del siglo XXI, respetando todas las enseñanzas técnicas de Ueshiba, necesita también orientarse hacia otros horizontes de superación personal y trazar un programa formativo que realmente se ocupe de todos los ámbitos que componen la personalidad humana como son el físico, el técnico, el energético, el mental, el anímico, el ético y el espiritual o trascendente.
Esta lección tiene por objeto dar unas breves pautas sobre el modo de canalizar las emociones desde el Aikido y esbozar una posible vía respecto a la manera de introducir este conocimiento en los entrenamientos técnicos, buscando la coherencia entre actitud, movimiento y emoción.

La dimensión educativa

El Aikido nació como un arte de combate, basado en una filosofía enfocada hacia la paz, la armonía y el entendimiento entre las personas, y esta visión de su fundador el maestro Ueshiba, lejos de estar superada, resulta cada día más necesaria y merecedora de apoyo en el mundo del siglo XXI.
De lo expuesto anteriormente se deduce la amplitud de contenidos que deberá contemplar el programa de preparación del aikidoka para que le resulte factible ser coherente consigo mismo, comprender a los otros, adaptarse a cada situación tomando las decisiones más inteligentes, interactuar con flexibilidad y fluidez, etc.
El aikidoka aprende a unificar su cuerpo y su mente como la mejor disposición para realizar cualquier acto, procurando hacer el mejor uso de todas sus facultades, porque sabe que cuerpo y mente son interdependientes, y que el estado de uno puede ser modificado por el otro y viceversa.
En cierta manera el Aikido es también un diálogo corporal y emocional, en el que intervienen las actitudes, los sentimientos y la necesidad de ser dueño de sí mismo en todo momento, porque el cuerpo siempre está comunicando algo que el practicante debe saber identificar, interpretar y tratar. A través de este intercambio de movimientos de ataque y defensa, es posible descubrir las intenciones y las emociones del otro, como paso imprescindible para establecer la armonía entre ambos…

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Como surgen los suburis y la Kata de los 31 pasos de Jo.

Por la importancia en conocer de donde surgen las diferentes enseñanzas del Aikido, decidimos publicar en nuestro blog, la siguiente entrevista al Shihan Morihiro Saito, realizada por el director de la prestigiosa revista Aikido journal. De seguro nuestros lectores pasaran un buen rato conociendo anecdotas de la historia del Aikido, relatadas por Shaihan M. Saito, con su acostumbrado sentido del humor, espero les sea de utilidad
Entrevista con Morihiro Saito

por Stanley Pranin

Aiki News

#74 (April 1987)

Traducido por Daniel Neves

La siguiente entrevista tuvo lugar en Roma, Italia el 24 de junio de 1986.
Saito Shihan¿Cómo enseñaba O-Sensei Jo y Ken en Iwama luego de la guerra? Tenemos entendido que usted ingresó al Iwama dojo en el verano de 1946. ¿Practicaba Jo y Ken así como taijutsu inmediatamente luego de que entró al dojo?
Sí, practicábamos ambos. Como no podíamos practicar en la noche, lo hacíamos en la práctica de la mañana. Después de levantarnos nos sentábamos frente al kamisama en seiza por 40 minutos y luego comenzab
a la práctica. La práctica era sólo para uchideshi pero se hizo una excepción y me fue permitido unirme.

¿Quiénes eran los uchideshi en esos días?
El señor Abe, el señor Tohei, el señor Kasuga, el señor Ishihara quien es actualmente la cabeza de Ishihara Sangyo, y algunos otros iban y venían. Kisshomaru Sensei, Tohei Sensei y el señor Abe todos practicaban ken y jo. El señor Yamaguchi también venía a Iwama. Eso era alrededor de 1951 ó 52. el señor Tohei traía a sus estudiantes trayendo arroz desde la prefectura de Tochigi y se quedaban en el dojo para practicar. Él solía venir al dojo en bicicleta al principio. ¡Hoy toma 50 minutos en auto! Así que era difícil llegar desde Tochigi.
De todas maneras, cuando explicaba Aikido siempre decía que taijutsu (técnicas de cuerpo) y las técnicas de ken y jo eran todo lo mismo. Siempre comenzaba su explicación de Aikido usando el ken como se ve en sus películas. En los comienzos de nuestra práctica de ken, O-Sensei sólo nos decía que fuéramos a golpearlo. Eso es todo.

¿No había ningún ataque de tsuki (embestida) con el bokken?
No, en lo absoluto. Él nos decía que lo fuéramos al golpear. La práctica de ken comenzaba desde ahí. Puesto que yo había practicado kendo cuando era pequeño podía lidiar de alguna manera con la situación. Entonces me dijo que preparara un soporte para tan-renuchi (entrenamiento para golpear). Así que junté algo de madera e hice el soporte con eso. Sin embargo, 0-Sensei se enojó y lo rompió con su bokken. Me dijo, “¡Este tipo de madera no sirve!” Luego de eso tuve que pensar en algo. Corté dos pedazos grandes de madera y les puse clavos y los até juntos. Cuando hice eso Sensei me elogió. Pero, aún así duró menos de una semana. Así que golpeábamos en diferentes lugares para cuidar la madera. Luego después de una semana fui otra vez a cortar madera para hacer otro. Había muchos árboles en las colinas en ese entonces. Usamos este dispositivo para entrenar los golpes con el bokken. Esto es entrenamiento para las caderas y los brazos y también para uchikomi (potencia de golpe). Yo mismo lo llamé “tan-renuchi”.

¿ O-Sensei hacía práctica de tanrenuchi a menudo?
Sí, lo hacía. Él decía, “Golpeen otras 100 veces”. 0-Sensei vivía en el otro lado del templo. La casa estaba a 200 metros de distancia del dojo pero ya no existe. Golpeábamos el soporte en la mañana. Si no hacíamos kiai lo suficientemente fuerte, él nos reprendía. Ya que había sólo uno o dos vecinos no teníamos problema. Mientras estábamos practicando, algunos de los deshi se cansaban y dejaban de golpear y sólo gritaban. 0-Sensei podía escuchar sus gritos y sonaba como que estaban entrenado normalmente. Algunos terminaban de gritar desde sus camas. (Risas). Suena a broma pero esa totalmente cierto.
Como entrenamiento avanzado, nos enseñaba lo que ahora llamamos como “Ichi no Tachi” (primera práctica de espada en pareja). Nos enseñó sólo esto por 3 ó 4 años y nada más. Lo único que hacíamos era ir y golpear hasta que estábamos completamente exhaustos y nos poníamos a temblar. Cuando llegábamos al punto en el que no podíamos movernos él hacía una seña de que ya era suficiente y nos dejaba ir. Era lo único que hacíamos en la práctica matutina todos los días. En los últimos años, tuve clases con Sensei casi de manera privada. El señor Tohei se casó y regresó a casa y Kisshomaru Sensei también se casó y fue a Tokio. Los otros uchideshi también se fueron a casa.

¿Que explicación daba O-Sensei para el jo y ken?
Para la práctica de jo, él movía su jo rápidamente frente a nosotros. Nosotros sólo lo imitábamos. Cuando no podíamos hacerlo él decía, “¡si miran con cuidado entenderán!”. Entonces él mostraba el movimiento otra vez pero más rápido. Era todavía más difícil de entender. Entonces decía otra vez, “¡si miran con cuidado entenderán!”, y lo hacía todavía más rápido. Terminábamos sin entender nada en absoluto (Risas). Él blandía el jo de varias formas cuando nos mostraba los movimientos. Nos daba una explicación de cómo era utilizada una técnica dependiendo del tipo de ataque. Estoe era diferente de las prácticas de awase o con compañero. Él lo hacía sin compañero. Sólo imaginaba que tenía un enemigo en frente de él y rápidamente mostraba técnicas para varias situaciones como cuando se es atacado de una manera dada tanto sea por una embestid o un golpe.
¿ O-Sensei dio nombres a los movimientos de jo?
No, sin nombres. Sólo nos decía hacer esto o lo otro. Los nombres se usaron mucho más tarde. Cuando yo mismo comencé a enseñar me di cuenta de que la manera de enseñar de O-Sensei no sería apropiada así que clasifiqué y arreglé sus técnicas de jo. Arreglé todo en 20 movimientos básicos. Los llamé “suburi” los que incluían tsuki (embestida), uchikomi (golpe), hassogaeshi (movimientos de ocho) y así, para que fuera más fácil para los alumnos practicarlos.

¿Cuanto tiempo después de que usted entrara al Iwama dojo comenzaron a llegar para entrenar los estudiantes universitarios?
Empezaron a llegar mientras O-Sensei todavía estaba activo. Alumnos de la Universidad Kanagawa, Tohoku Gakuin y Universidad Ibaragi llegaban a Iwama cada año mientras O-Sensei y su esposa estaban aún bien. O-Sensei reprendía a sus alumnos en Hombu Dojo si usaban el jo o ken pero me miraba enseñar a los estudiantes estas armas frente al santuario por la mañana con una sonrisa en su rostro. No sé que distinción hacía entre nosotros pero había alguna con seguridad.

¿Usted les enseñaba a los estudiantes universitarios los kata que desarrolló?
No. eso sucedió tiempo después. O-Sensei se hubiera enojado si practicábamos de un modo uno-dos-tres. Su manera de enseñar podía estar bien para instrucción privada pero cuando se tiene que enseñar a 30 ó 40 alumnos todos juntos el método uno-dos-tres es el único efectivo. Por esto fue que le di a cada movimiento de suburi un número. Luego se desarrolló en el kata de jo de 31 movimientos. En años posteriores fui visitado por uno de los alumnos de ese período. Creo que era un estudiante de la Universidad de Educación Miyagi. Dijo, “Sensei, ¿no era el kata de 24 movimientos? Le respondí “¡Ahora tenemos 31!” (Risas). En ese tiempo teníamos 24 movimientos. Tal vez incluimos algunos de los movimientos de jo en hayagaeshi y se llegó a los 24 movimientos. Sin embargo, no era lo suficientemente fácil para aprender y dividí los movimientos en 31. La gente empezó a llamarlo “el kata de jo de 31 movimientos ” sin que me diera cuenta de esto.
Cuando se me enseñó el suburi de espada tenía el hábito de revolear al estilo de kendo. O-Sensei dijo que eso no era bueno y me tuvo haciendo práctica de suburi parcial. Primero se debe practicar el suburi para poder ser capaz de practicar el kumitachi. Es lo mismo que aprender cómo atrapar una bola primero antes de poder jugar baseball. Las bases que deben aprenderse para el kumijo y el kumitachi son los suburi. Por esto es que creé el suburi de siete movimientos para la espada. No debería practicarse el kumitachi antes de dominar estos siete. No es posible hacerlo y hay posibilidades de que se lastime. Si pasa a la práctica de kumitachi después de aprender los suburi y awase (práctica con compañero), aprenderá buena forma y no se lastimará. Para el kumijo debería primero aprender el kata de 31 movimientos y los 20 suburi apropiadamente. Este es el orden correcto de práctica. Para el taijutsu practicamos técnicas en las que fluye el ki sólo luego de haber practicado lo básico. No puede llamar lo que hacemos arte marcial si practica sólo técnicas de ki ignorando lo básico.

Cuando O-Sensei mostraba los movimientos del ken y el jo, parece que lo hacía bastante rápido. Imagino que es lo que pasaba con el kata de jo de 31 también.
Aunque él no usaba el método de uno-dos-tres siempre nos enseñaba con paciencia y explicaba en detalle lo que debíamos hacer. El kata del señor Tohei tiene un conteo menor y por eso la gente dice que a él le enseñó de una manera y a mí de otra. Pero no estoy seguro de eso. O-Sensei también me mostró diferentes kata. Sin embargo, sólo recuerdo la mitad de ellos. El “kata de jo de 13 movimientos” es uno que creé imitando esos kata que recuerdo.

Parece que el kata de 31 movimientos realmente forma la base de su práctica de jo.
Sí, pero dado que es una forma que el Fundador nos dejó no deberíamos llamarlo el “kata de 31 movimientos “. Como alumno del Fundador, no puedo hacer cambio alguno al kumitachi o kata de 31. Otros son libres de hacer cambios pero mientras esté a cargo del dojo de O-Sensei debo hacer exactamente lo que aprendí de Sensei. Por ejemplo, el segundo kumitachi es más difícil que el tercero. Alguien sugirió que debería reemplazar el segundo con el tercero porque nadie podría saber la diferencia. Pero le dije que no haría eso porque yo sabría la diferencia.

¿O-Sensei le dio alguna explicación acerca de cómo él estudió el ken y el jo o dónde se originaron esas artes?
Una vez me mostró una copia de un manuscrito sobre kata. No recuerdo que escuela era pero había una persona que había estado investigando este arte y vino a ver a O-Sensei con una copia de ese manuscrito. Por copia quiero decir un documento copiado a mano. El Fundador le contó acerca del arte y él regresó a casa satisfecho dejando la copia que había traído al dojo. Él me mostró esta copia cuando estaba arreglando sus pertenencias en la vieja casa. Me dijo que la viera. Usted sabe que hago variaciones de los cinco kumitachi. Bien, en esa copia había términos como “riari” y “tokuari” que estaban escritos con tinta sumi. Estos riari y tokuari eran las variaciones que hago. Sensei me mostró esa copia y me explicó que este riari siginifica esto y este tokuari es la variación de esta forma. Pero, una vez que el Fundador realizó estos movimientos se volvieron de la “forma aiki” o estilo Ueshiba.

Hubiera sido interesante investigar más sobre este arte predecesor.
No sé qué era ni Kisshomaru Sensei parece saberlo. Usted sabe que tengo una serie de fotos tomadas por (la editorial) Kodansha en el viejo Noma dojo. Encontré estas fotos que estaban medio destruidas y se veían como basura, cuando estaba ordenando en un depósito. Su color había cambiado. Cuando le dije a O-Sensei sobre las fotos dijo que no las necesitaría y me las dio.

AIKIDO

Saku dojo 2012 Embu European

Cursos a tener en cuenta

AIKIDO MUSUBI: Luis Mochón 4º dan

Aikido: El arte marcial más misterioso del Budo

Mientras que el Judo es conocidos en todos los países de la tierra, mientras que el karate y sus congéneres (Tae Kwon Do, kung fu,  Boxeo Thai, Full Contact, etc..) son ampliamente conocidos como el Judo, el arte marcial “Aikido” pasa desapercibido entre las multitudes de practicantes de artes marciales. No digo que el Aikido no sea practicado, pero si afirmo que el Aikido no es “comprendido”, no es “entendido” y es el arte marcial más formidable de todos los tiempos. Estas son unas palabras extraídas de la obra de Jay Gluck, “Zen Combat” (Ballantine Books): “Los musculosos policías americanos militares se mostraron llenos de incredulidad cuando oyeron mí descripción de las proezas físicas del hombrecillo viejo, así que ascendimos en el ascensor y conduje al techo plano del edificio donde fue formado un gimnasio, para que pudieran derribarlo. Pero él, pasando en medio de ellos, siguió su camino riendo.” “…El viejo hombrecillo era el maestro Ueshiba, de alrededor de 85 años de edad y nos 39 kilos en su cuerpo de 1,47 m. Tiene la barba blanca, rala y sedosa de un anciano venerable salido de una pintura Ming, y una incesante sonrisa de niño que es contagiosa. Ellos eran cinco policías militares de los USA, de la Cia. 825ª estacionada en Tokio, que me fueron presentados para una demostración. Su peso sumado era de más de 455 kilos. Todos habían estudiado Judo o Karate, y en varías ejecuciones repetidas del ataque tuvieron la ayuda de media docena de cinturones negros japoneses de Judo, Karate y de Kendokas armados con sables de roble. Nadie tocó  al viejo, hasta que él mismo permitió que varios lo sujetaran colectivamente en la forma que quisieran, y luego escapó de sus manos, y los derribó a todos simultáneamente. Se grabaron películas de gran velocidad, a 49,5 m. por segundo, e hicimos amplificaciones.

“Como estaba seguro que sucedería, las copias no mostraron nada más que un anciano sonriente que se movía sin preocupación en medio de soldados atacantes que, al parecer, no tenían noción de la existencia del viejo… indicación que Ueshiba estaba moviéndose en un plano de tiempo diferente,…”

La interesante y espectacular obra del escrito Jay Gluck continúa describiendo durante muchas hojas más, las increíbles facetas del arte Aikido.

Pero esta narración al igual que muchísimas otras de cientos de personas que podrían hablar del gran maestro Ueshiba nos expresan solamente una etapa final, una suprema habilidad de un arte y de un hombre que llegó a las más alta expresión de un arte marcial del auténtico Budo.

He titulado este artículo el arte marcial más misterioso, porque realmente hay mucho que decir y explicar detrás del Aikido y de su fundador “O’Sensei Morihei Ueshiba”.

Han pasado 60 años desde que el Aikido llegó a Occidente, al estado de Hawai. Las primeras prácticas tuvieron lugar en el verano de 1953 sobre la hierba de un parking del restaurante Rainbow Garden. Se comenzaron con diez estudiantes y el Aikido, al igual que otras artes marciales, creció rápidamente en la

isla de Oahu. Hawai fue el único lugar del extranjero, es decir fuera de Japón que el gran maestro se dignó a visitar. Nunca más fue a otro país del mundo a mostrar su arte. Su hijo y sus discípulos lo hicieron por él.

El Aikido es un misterioso, secreto, esotérico, “raro”, o diferente arte. Su fundador fue un hombre muy “diferente” a los demás de su generación. Y su maestro, el maestro Takeda Sogaku todavía, me atrevo a decir, fue aún más “sorprendente” y “raro” que el maestro Ueshiba.

Para aquellos que piensen que exagero no tengo que dar más que algunos ejemplos. Con el maestro Takeda Sogaku, además de haber estudiado el maestro Ueshiba –fundador del Aikido-, también estudiaron: Saigo Shiro (cofundador del Kodokan con J. Kano), Yong Sul Choi (fundador del Hapkido coreano), Doshin So (fundador del Shorinji Kenpo), Ryuho Okuyama (fundador del Hakkory Ju jutsyu) y aún podría seguir con una larga lista más de los más famosos artistas marciales que siguieron las enseñanzas del mismo maestro que tuvo M. Ueshiba.

Pero Ueshiba aunque siempre siguió a su maestro Takeda Sogaku, aún después de haber fundado el Aikido, y aún lo invitó hasta su muerte al dojo de Aikido de Tokio, realizó unos grandes cambios desde el Aikijujutsu de Takeda hasta su propio Aikido.

Algunos dicen: “Aikido es Aikijujutsu sin violencia y con religión.” Hasta cierto punto es real y hasta cierto punto es completamente falso. El Aikido se compone lógicamente de una base que Ueshiba heredó de Takeda, y elimina la violencia en las técnicas y tiene una gran influencia de sentido espiritual y religioso que emana de su fundador, pero ello no significa tomar una tijeras y “cortar” la técnica del estilo que acaba con violencia y “pegar” una dosis de “espiritualidad y de misticismo”. No es así de fácil. Existe una evolución dura, sacrificada, con compromiso, con estudio, con entrega, con horas de quemar el cuerpo y la mente en la búsqueda de un ideal de entrega al arte y a la humanidad. El seguir al líder de la religión Omotokyo (Onisaburo) marcó a Ueshiba. Su compresión del arte marcial por lo tanto es diferente  a la de cualquier otro hombre. Los años que Ueshiba gasta en su compromiso religioso, fuera correcto o erróneo, le dejan huella en su corazón y en sus técnicas.

Desde un poderoso arte de combate antiguo cono el arte de la espada, desde el poderoso Aiki ju jutsu, Ueshiba evoluciona hacia un nuevo arte, hacia su propia técnica, con su propia filosofía y mensaje. Del antiguo y sofisticado arte de combate del Aiki jujutsu, compuesto de 2.804 técnicas, al sofisticado arte blando de O’sensei Ueshiba hay un gran camino que muy pocos conocen, por ello el Aikido de nuestros días no es aún vivido, sentido y practicado por los hombres.

Si, la historia de Aiki-jujutsu y del Aikido es un misterio, y la historia comienza con las mismas características  que rodean a estos dos estilos. Hacia 1915 Morihei es presentado, por un periodista –no una presentación oficial, sino casual- al gran maestro de las artes del Aiki “Takeda Sogaku”. Takeda, de clase alta, seguía con la tradición de solamente aceptar estudiantes de alto rango. Ricos, gobernantes, militares, almirantes, dirigentes. Ueshiba era de un nivel social mucho más bajo. ¿Qué le dijo Ueshiba a Takeda? ¿Qué vio Takeda en aquel hombre, para aceptarlo y convertirlo en su principal alumno? ¿Qué ocurrió en aquella posada de Engaru en el año 1915?.

Hoy, muchos Aikidokas, desconocen la mayoría de secretos, historia, misterios y anécdotas de su arte. Es una lástima. Otros artistas marciales juzgan a priori al Aikido. Debajo de los tipos con falda negra hay una de las artes más sofisticadas de la humanidad.

Pero el gran misterio del Aikido reside en el corazón. Si el corazón está sucio no se progresa en el arte. Debe de unirse al movimiento técnico el movimiento del corazón limpio, del corazón liberado de odios, venganzas, rencillas, egoísmos y malos deseos. Ello queda expresado en el verso y caligrafía del maestro de Aikido Shirata Rinjiro: “Aquellos que desean aprender Aikido, primero deben estudiar su espíritu; si su corazón no es verdadero, El Camino nunca será alcanzado”.

Vídeo de Hikitsuchi subtitulado en español

Mikel, de Aikimedia, ha tenido la gentileza de compartir con todo el mundo un antiguo vídeo de Hikitsuchi con subtítulos en español. Faltan algunas frases, pero mientras le mando las traducciones, podéis ir viendo la filmación, una de las dos que se hicieron en los setenta. Sin duda, un documento excepcional, no os lo podéis perder.

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